Txakoli Sandelis, moderno y elegante

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Bodega: Sandelis
DO: Bizkaiko Txakolina
Variedades: 80% Hondarribi Zuri, 10% Sauvignon Blanc, 10% Riesling
Graduación: 12,5%
 
El Txakoli es un vino que tradicionalmente se elaboraba en baserris (caseríos) del País Vasco, para ser consumido dentro del ámbito doméstico. Esta elaboración artesanal le había dotado de una fama de vino de poca intensidad, baja graduación y una calidad que en algunos casos dejaba que desear. Nacía así un vino ligeramente ácido, fresco y con aromas cítricos.
 
Todo esto está cambiando, con la incorporación de bodegas que han puesto en marcha técnicas de cultivo y elaboración profesionales, lo que ha permitido una evolución del txakoli hasta el punto de haberse convertido hoy en uno de los vinos más apreciados y consumidos de Euskadi. La cosecha de 2013 fue calificada como “muy buena” por parte de la Guía Peñín, lo que parece confirmar este aumento paulatino de calidad. A pesar de eso, la producción del 2013 fue tan escasa, que la DO tuvo que autorizar usar cosechas anteriores.

En este contexto, 3 amigos, apasionados por el mundo del vino, con una idea, la de participar de manera directa en la elaboración de un vino propio, coinciden con un productor experimentado, con un buen producto propio, y de este encuentro nace Txakoli Sandelis. 

Barrio Sandelis
Los viñedos de los que nace se encuentran situados en el barrio de Sandelis (de ahí el nombre de la marca), ubicado entre las localidades costeras bizkainas de Plentzia y Barrika. Apenas dos hectáreas y media repartidas en tres parcelas, en la cima de una pequeña colina, con la proximidad del mar Cantábrico. Esta posición algo elevada es óptima, para aprovechar las escasas horas de sol de la climatología norteña.

Este Sandelis es la mezcla de 3 variedades, con un 80% de hondarribi zuri, siguiendo la norma de la D.O., y un 20% de otras variedades autorizadas. La uva se recoge manualmente, y se lleva a la bodega, donde fermenta en frío durante unas 3 semanas. De momento este proceso se lo hacen en una bodega amiga, Azurmendi, pero todo se andará…

El resultado: un vino fresco, de color amarillo pajizo, con algunos reflejos verdes. En nariz, mucha fruta, tanto blanca (manzana), como tropical (piña, plátano), procedentes del riesling y el sauvignon blanc; y un ligero toque cítrico (lima). En boca, es envolvente, cítrico, con una fresca acidez perfectamente integrada, y un posgusto ligeramente amargo. Un vino que apetece seguir bebiendo, elegante y moderno.
Como curiosidad, decir que la etiqueta de la marca está realizada por una diseñadora vasca, Aitziber Ibaibarriaga.
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