Enoturismo en La Rioja (II): Luis Cañas

La bodegaCuando decidimos realizar nuestro viaje de aprendizaje a La Rioja, contactamos con algunas bodegas para concertar visitas, de la que obtuvimos inmediata respuesta, y fueron todo facilidades, fue de Luis Cañas. A pesar del tiempo transcurrido, recordar nuestra visita nos sigue emocionando, así que…gracias, Carmen ! (y por supuesto a Vicky, de Vincelona, por ponernos en contacto…).
La vida en Luis Cañas
La bodega está situada en el pueblo de Villabuena de Alava, 300 habitantes, y 45 bodegas, así que toda la vida aquí gira en torno al vino. El responsable actual es la 4ª generación de la familia, desde hace 200 años se dedican a la viticultura y la elaboración de vinos. Carmen nos contó que antes lo elaboraban en la Cueva de los Curas (donde antiguamente se pagaban los diezmos a la Iglesia), haciendo un primer vino joven, de maceración carbónica. Aquí, Luis Cañas empezó, ayudando a su padre y su abuelo. Posteriormente, en 1970, fue pionero construyendo la bodega, y elaborando vino con su propia marca. La bodega también fue pionera en ofrecer una residencia para los temporeros durante la vendimia, por la que obtuvo el premio a la empresa solidaria.
La filosofía de la bodega es que un buen vino solo se puede obtener de una buena uva, motivo por el cual el viñedo es el tesoro de Luis Cañas. La Sierra de Cantabria protege de temperaturas extremas y de los fríos del invierno. El Río Ebro aporta humedad y estabilidad hídrica. En realidad, el viñedo de Luis Cañas se compone de pequeñas parcelas, de menos de 300 m2, plantadas en vaso (un 10% en espaldera), y cada una aporta su tipicidad y personalidad, distribuidas en laderas y llanos. En las parcelas se mezclan todo tipo de variedades, como se hacía antaño, donde al vino joven se le echaba de todo. Esto hace que haya parcelas que tengan que vendimiar hasta 5 veces, por las diferentes fechas de maduración de la uva. Se recolecta a mano, y llevan 15-16 años trabajando en viticultura integrada, sin el uso de herbicidas, sólo con productos orgánicos. Procuran que el personal que colabora en las vendimias sea siempre el mismo, lo que aporta fiabilidad y estabilidad en los métodos. Hacen preselección de la uva en el viñedo. A la vez, mezclan tradición y tecnología: hacen seguimiento vía satélite y con tres estaciones meteorológicas del viñedo, su capacidad foliar, etc.
Para la elaboración, hacen una segunda selección manual y luego, con una mesa especial que selecciona por calibre, en función del vino a elaborar. Fermentan en depósitos de madera, haciendo remontados durante 1 semana, y controlando la temperatura, durante unos 20-25 días. Posteriormente, realizan la fermentación maloláctica en roble francés nuevo. Cada año compran unas 1.000 barricas nuevas, que utilizan durante un máximo de 5 años. Elaboran unos 2 millones de botellas al año, 1/2 millón de vino joven y 1,5 M de crianzas y reservas. Para los mejores vinos, utilizan la marca Amaren, el vino de la madre, en homenaje a la madre de Juan Luis Cañas.
Nos enseñaron todas las instalaciones y rincones de la bodega, incluido el rincón que todo loco del vino querría tener en su casa: el Club de la Familia Cañas, un archivo de todas sus añadas y curiosidades, un lugar privilegiado en el corazón de la bodega.

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La visita terminó en la sala de catas, donde pudimos probar 3 vinos de la bodega. Pero además, tuvimos la suerte de conocer a Luis Cañas, que todos los días, a la misma hora, se acerca a la bodega a tomar una copa de vino blanco y unas aceitunas. Un hombre que transmite serenidad, esfuerzo y trabajo, y que nos dijo que el secreto de su éxito se resumía en honradez y humildad. Todo un ejemplo de persona. Aguantó estoicamente que todos los visitantes nos quisiéramos hacer una foto con él.
Los vinos probados fueron:
– Luis Cañas Blanco Barrica: 90% viura, 10% malvasía, 3 meses en barrica de roble para terminar de afinarlo. Un blanco seco, fruta blanca de hueso (melocotón, albaricoque), flores. Al rato empiezan a destacar los aromas de la crianza, brioche, bizcocho. Buena acidez, final estructurado.
– Luis Cañas Crianza 2010: 95% tempranillo, 5% garnacha, fruta roja, regaliz, especias, pimienta, un toque a la fresa del petit suisse. Largo y agradable.
– Angeles de Amaren 2008: un coupage de Tempranillo y Graciano, una maravilla, fruta, especias, complejidad, sedoso y largo, un vino para parar el tiempo y disfrutar de sus matices .
Una vez se marchó el grupo seguimos un rato disfrutando de la compañía de Carmen, y de un Amaren Blanco Fermentado en Barrica, 85% Viura, 15% Malvasía. Un vino con muchos matices, e intensidad aromática, se mezcla la fruta con las notas de pastelería. Suave y redondo en boca, es para un disfrute pausado.
Amaren Blanco
De esa visita tenemos pendientes probar un buen surtido que adquirimos en la tienda de la bodega, un Luis Cañas Reserva de la Familia, y el que más me atrae, un Amarén 100% Graciano, de viñas de 60 años, que aguardan una ocasión especial y que prometemos contaros en el blog.
Una visita que merece totalmente la pena, las explicaciones de Carmen son muy amenas, la implicación en el trabajo bien hecho se percibe en toda la bodega, y los vinos bien valen lo que cuestan. Sólo nos quedó pendiente bajar a las viñas, lo guardamos para una próxima visita. Como os decía al principio del post, la visita todavía permanece fresca en nuestra memoria, Luis Cañas nos puede contar en su lista de admiradores!
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2 pensamientos en “Enoturismo en La Rioja (II): Luis Cañas

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